Bioestimulantes: ¿Innovación para la producción?

Ser el autor e investigador de más de 200 estudios científicos publicados en portales especializados, contar con el respaldo de instituciones e universidades a nivel mundial por su labor, además de su Título Académico de Doctor, de la Facultad de Ciencias Agronómicas de Gembloux de la Universidad de Liège (Bélgica) le otorgan a Patrick Du Jardin un gran prestigio.

Para debatir

El científico Patrick Du Jardin define a los bioestimulantes como sustancias o microorganismos que, al ser aplicados en plantas, son capaces de mejorar su rendimiento en cuanto a absorción o asimilación de estimulantes.

Puntualiza que cuando un bioestimulante es aplicado a las plantas, esta mejora su tolerancia al estrés biótico o abiótico, que eventualmente le permite a la planta mejorar alguna de sus características agronómicas, sin importar el contenido de nutrientes contenidos en la sustancia en sí.

En esta línea, el académico conversó con nosotros sobre las algas marinas, uno de los bioestimulantes más eficientes que se conocen, y cuyas variedades pueden ser aprovechadas para el cultivo de arándanos y otras especies de carácter hortofrutícola.

La teoría de Du Jardin es sostenida por diversos estudios científicos, los cuales señalan que desde el siglo XX estos organismos han sido utilizados dentro de la industria agrícola en diversas partes del mundo, esto porque cuentan con un sinfín de propiedades que las hacen ideales para el crecimiento de las plantas, frutas y vegetales.

El científico señala que las algas están compuestas por sustancias “muy especiales”, sobre todo en sus paredes celulares. Sobre estas, destaca componentes tales como: bioantioxidantes, tanto liposolubles (fosfolípidos, carotenoides, xantófilas, tocoferol) como hidrosolubles (polifenoles: Polímeros de floroglucinol o florotaninos, bromofenoles, enzimas: superóxido dismutasa, glutation reductasa, catalasas, glutation- y ascorbato- peroxidasas, vitamina C).

“Las algas también poseen polisacáridos y azúcares que refuerzan su capacidad de lidiar con la defensa natural que estas tienen. Es decir, tienen una mayor capacidad de recuperarse frente a cualquier tipo de estrés abiótico, como lo son el hídrico, salino o térmico”, responde Du Jardin.

Nitrógeno orgánico

La intervención del ser humano en prácticamente todas sus tareas cotidianas ha causado terribles daños en nuestra Tierra. Y los suelos, desde luego, no están exentos de esa condición desfavorable, la cual podría ser del todo irreversible.

La presencia del nitrógeno en los suelos es prueba de ello, sobre todo porque son un componente que aparece en buena medida en los fertilizantes. Estudios sugieren que el exceso de este elemento químico podría ser el responsable del daño de algunos suelos de uso agrícola en determinadas zonas del mundo.

A juicio de Patrick Du Jardin, la contaminación que causa el nitrógeno es “inminente”. Para el científico, el problema crece porque se hace más difícil eliminarlo de las superficies, ya que “mientras más se intenta quemarlo, se aumenta el peligro de volatilización de este compuesto en los suelos”.

Pero el agrónomo no da todo por perdido y  resalta el hecho de que las algas son organismos ricos en “nitrógeno orgánico”, una sustancia que resulta de la combinación de moléculas como proteínas, aminas y aminoácidos.

Sobre el tipo de alga que se puede considerar “más pertinente” para los cultivos, Du Jardin habla de las marrones, las cuales se clasifican como feófitos. “En cuanto a taxonomía, las algas pardas, que son más grandes, son las más relevantes. Esto porque son una fuente muy importante de nitrógeno orgánico”, afirma.

Agrega que en esa variedad se encuentran altas concentraciones de vitaminas, carbohidratos, lípidos y minerales, entre ellos el calcio, el fósforo, el potasio y el magnesio, razones por la que son las más adecuadas al momento de nutrir los suelos donde serán plantados los cultivos.

El experto admite que aún se desconocen muchas de las sustancias que poseen algunos tipos de algas, al tiempo que menciona que se están realizando mayores esfuerzos para estudiar los compuestos bioactivos que existen dentro de estos organismos marinos, para así hacer aportes más específicos en esa materia.

Nuevas tendencias

El señor Patrick Du Jardin observa de forma positiva la implementación de residuos de otras plantas o vegetales para generar nuevas plantaciones. “Creo que es una perspectiva interesante ver cómo podemos usar restos de plantas y preparar extractos a partir de sus compuestos bioactivos”, expresa el investigador belga.

Al respecto, el científico menciona un estudio realizado por un grupo investigador italiano, si bien no precisa detalles, comenta que el experimento se basó en emplear extractos de berries, y que estos eran añadidos a las plantas principales en los cultivos.

“Al usar el extracto de bayas, aplicándolo a la planta principal, se puede modificar la fisiología de esa planta. Quizá porque están relacionadas con diferentes compuestos bioactivos como los compuestos fenólicos, que a su vez tienen un impacto en el metabolismo de las bayas”, detalla Du Jardin.

Resalta que dicha tendencia va de la mano con el llamado a ser más responsables con nuestros recursos naturales, pues considera que cuando se aprende a utilizar los residuos y “bioproductos”, se está en mejor sintonía con el medio ambiente y su cuidado.

Regulación: Causa de polémica

De acuerdo al portal web de la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes (AEFA) el uso de extractos de algas está siendo regulado por las respectivas legislaciones de diversos países de Europa.

Sobre el tema, Patrick Du Jardin reconoce no ser especialista, pero asegura mostrarse optimista en que sí habrá concilio en los parlamentos donde se debate el tema. Insiste en que no hay riesgos asociados al uso de los bioestimulantes e invita a los actores políticos a tratar el tema con más conciencia para que haya acuerdos entre países.

FUENTE: www.blueberriesconsulting.com

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